luna

Luna entro en mi vida hace casi dos años, no pensaba adoptarla pero cuando me miró fijamente con esos hermosos ojitos marrones supe que jamás me volvería a separar de ella.
Así empieza mi historia con el amor de mi vida, hace pocos meses Danna se marcho de mi vida y perderla fue una de las cosas más duras por la que he pasado. Mi madre, mi hermana y yo creímos que seria buena idea convertirnos en casa de acogida y así dar todo el amor que teníamos a otros perritos, ya no podíamos dárselo a Danna. Lo pensamos muchísimo porque a pesar de lo que puedan decir o pensar muchas personas perder a una “mascota” (para nosotras Danna era parte de nuestra familia) es perder una parte de ti mismo en el camino.

Cuando por fin nos decidimos, empezamos a mirar varias protectoras y se nos destrozaba el corazón cada vez que veíamos, y lamentablemente seguimos viendo, como los seres humanos podemos ser tan crueles y hacer daño a animalitos que no son capaces de defenderse.

¿Hasta dónde puede llegar la crueldad humana?, no lo entenderé jamás. ¿Cómo puede alguien lastimar a seres tan indefensos?, y con eso me refiero a cualquier animal, no solo a aquellos que son considerados de “compañía”.

Un día mientras miraba paginas de distintas protectoras encontré en facebook la página de Patrulla Canina, y vi su foto una pequeña podenco color canela con carita de miedo. No pude evitarlo contacte con la protectora y al día siguiente fui a buscar a la pequeña a la que daríamos un hogar (aunque este fuese temporal),cuando llegue y la responsable del refugio salió con Luna en los brazos el corazón me dio un vuelco, porque desde ese instante supe que nunca más me separaría de ella.

La había encontrado en un contendedor en Murcia, y la trajeron a Madrid, porque las protectoras del sur de España están sobre cargadas por la gran cantidad de perros y gatos que tienen que salvar cada día. Luna era pequeña, estaba super delgadita y muy asustada, tanto que cuando me la entregaron no paraba de temblar.

El día antes de ir a recogerla fui con mi madre y mi hermana y le compramos una camita, juguetes y comida para que ella se sintiese lo más a gusto posible en casa. Nada mas llegar comió y bebió, cuando le mostré su camita fue hacia ella y se tumbo tranquila. Fue un momento hermoso, verla dormir tranquila y sobre todo segura. Porque algo en su interior le decía que jamás volvería a pasar por nada malo, que yo la iba a proteger por encima de cualquier cosa.

Cuando mi madre y mi hermana llegaron y la conocieron también se enamoraron de ella, así decidimos que se quedaba con nosotras para siempre, hablamos con la protectora y la adoptamos.

Luna nos salvo de la tristeza y del dolor que sentímos por la muerte de Danna, obviamente no la sustituye porque nada sustituirá jamás a Danna, pero Luna nos devolvió la sonrisa y nos brinda momentos inolvidables cada día.

Los animales son muy agradecidos sean cachorros o adultos, te devuelven con creces todo lo que haces por ellos. Y a pesar de que a veces puedan ser unos trastos te van a dar el amor más puro del mundo. Pero recuerda los animales no son juguetes que puedes coger cuando son pequeños y que después puedes desechar porque creció o porque te molesta en vacaciones.

Ellos sufren cuando son abandonados, al igual que las personas ellos también sienten. Así que si no te ves capaz de cuidar de una vida no la adoptes, dale la oportunidad de encontrar una familia que de verdad la va a cuidar y querer como se merece.

Y si en algún momento quieres tener una “mascota” no la compres, hay demasiadas vidas esperando por una oportunidad de demostrar su amor, y sobre todo porque detrás de la industria de la cría de cachorros de “raza” hay mucho dolor y personas que lo único que quieren es sacar tajada del sufrimiento de los animales.

Y para acabar voy a dejar algunas fotos de Luna para que veáis como ha crecido.

        

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